martes, 21 de mayo de 2013

₰ Ficha

+ El nombre real del muchacho es Sharkenger Laestern. Dice llamarse Shark por ser su apócope, porque le gustan los tiburones y porque los dientes afilados son una de las características principales de su raza y su transformación. El único mote que podría decirse que posee es Sharkie, modo en que le llama de vez en cuando su hermano pequeño Klayne.

+ Actualmente se cree que su edad humana ronda a los treinta años, pero su alter ego lleva desde tiempos inmemoriales como sabueso del Infierno.

+ La raza de ambos hermanos (Shark y Klayne Laestern) es Hellhound*.
http://es.wikipedia.org/wiki/Hellhound

Bien, eso es lo que dice nuestra amiga la Wikipedia; ahora, veamos lo que digo yo:

Los Hellhound son sabuesos infernales y, como tales, son guardianes del Inframundo. Es por ello que se les asocia con la Muerte y el Diablo. Como sabuesos que son, necesitan un dueño. Normalmente, este es el encargado de guiarlos y decirles cuanto deben hacer para el correcto funcionamiento de la seguridad del Infierno, pero dichos amos suelen usar también a sus perros en beneficio propio. Este es el caso del ama de Shark y Klayne.

Yo voy a centrarme en la historia del ama con Shark. Si a alguien le interesa la de Klayne, que se lea su ficha.

Siendo un simple perro infernal, Shark estaba bajo el mando de un ama llamada Iset Stouker
.
Se encontraba sometido a ella sin posibilidad de rebelarse, al igual que su hermano, hasta que Satán, en uno de sus muchos duelos con Dios, reunió a sus súbditos para que le ayudaran a vencer aquel duelo de deidades. ¿La razón? Un objeto de incalculable valor para ambos... Que se encontraba en la Tierra. Es por ello que satán reunió a algunos de sus sabuesos, Shark y Klayne entre ellos, y los mandó al paraíso terrenal con la intención de hacerse con dicho tesoro antes que los mandados de Dios. Sin embargo, el Infierno no podía quedar desprotegido mientras la misión era cumplida, así que uno de los muchos Amos de sabuesos del lugar ofreció todos los suyos a cambio de una mejor posición social en la jerarquía demoníaca. Con esos sabuesos, Satán creó al can Cerbero, actual protector del Inframundo. ¿Su anterior propetario, aquel con ansias de poder? No volvió a saberse de él.Respecto al ama de ambos hermanos, cabreada como estaba porque le hubieran arrebatado a sus chuchos, viajó a la Tierra para recuperarlos. Su forma de identificarlos está basada en las marcas que les impuso: Klayne tiene un dibujo en el ojo derecho y Shark unas cicatrices grabadas a fuego de sus uñas bajo estos (de ahí su temor por dicho elemento y la razón que le impide usar el fuego a no ser que le resulte realmente necesario). Dichas marcas se oscurecen o aclaran, haciéndose más o menos visibles, según el ánimo en el que se encuentre. Volviendo a la historia de los sabuesos, al llegar estos a la Tierra, se reencarnaron en criaturas humanas: dos niños muertos. Uno de ellos, el mayor, era Shark. Sus cadáveres se hallaban en la morgue de un hospital y su guardia, por aquel entonces una mujer mayor, al darse cuenta de que ambos estaban vivos, los sacó de allí, cambio el papeleo y los cuerpos y los llevó a su casa. Los crió como a sus nietos, les dio nombres y apellido y cuidó de ellos hasta su muerte, apenas dos años más tarde. Por aquel entonces, Shark tenía unos ocho años, y Klayne rondaba tres. Fue entonces cuando comenzaron sus idas y venidas de orfanato a casa de acogida y viceversa. Klayne era un muchacho travieso y además enfermo del que Shark cuidaba con ahínco, pero el mayor también tenía sus más y sus menos, por lo que la convivencia con ellos era complicada. Tras ir y venir de mil sitios distintos, al cumplir Shark los dieciocho, firmó como tutor legal del pequeño y ambos se fueron a vivir a Rusia, no sin antes despedirse de su última familia dándole una non-grata despedida. Shark llevaba trabajando desde los dieciséis al tiempo que compaginaba sus estudios (que no terminó más por pereza que otra cosa: era demasiado listo para sus clases y se aburría en ellas), lo que les permitió alquilar una casa y vivir allí desde entonces, en un piso compartido tan solo por ambos Laestern. De esta forma, tienen la libertad necesaria para centrarse en cumplir el encargo de Satán para el que fueron mandados a la Tierra.

Ambos hermanos tienen ciertas características como Hellhounds: se alimentan de la vida y su objetivo es cuidar de que sus víctimas o las de sus amos no huyan jamás del Inframundo. Algunos amos las esclavizan y, para ellos, un mayor número de almas implica también un mayor poder. Es por ello que los Laestern tienden a matar, alimentando de almas a su alter ego: Klayne, lo hace incinerando a sus víctimas e inhalando el humo de sus cenizas, y Shark tras un ritual en el que dibuja con sus garras una estrella invertida en el pecho de su víctima y se come su corazón.


+ Respecto al aspecto físico, Shark es un muchacho fuerte, de cabello negro con reflejos azulados y los ojos ambarinos. Su rasgo más característico son las cicatrices de tres rayas verticales grabadas a fuego bajo sus ojos (marca de su ama en el Infierno). Estas se oscurecen o se aclaran según su ánimo. Es alto, ronda al uno noventa, y le gusta cuidarse. Hace mucho ejercicio físico y practica defensa personal. Es ágil, sigiloso, y tiene mucho fondo, lo que le implica cansarse con facilidad.

+ En lo que a su carácter se refiere, es de temperamento fuerte, pero solo cuando lo hartan definitivamente: suele controlarse y aparenta estar siempre muy tranquilo, pero tiene mucho rencor y mucha ira acumuladas (a veces por razones tangibles, otras por cosas que no comprende). Por ello es complicado el trato con él: nunca sabes cómo va a sorprenderte. Le cuesta socializar con todos a excepción de con su hermano, porque odia las injusticias y la falsedad de la gente, y él es alguien fiel. Dice las cosas como son. Cree ser autosuficiente, solo necesita a su hermano, y odia los lazos de utilitarismo y materialismo que unen a personas que dicen quererse y necesitarse la una a la otra. Sin embargo, cuida de los suyos y vive por y para su hermano: ambos se complementan, y los defectos de uno, los suple el otro. Es un rebelde sin causa con mucha personalidad y caracter, e inteligente a su manera a pesar de carecer de estudios: tiene una filosofía propia y unos principios muy sólidos.

+ Sus habilidades más destacables son la transformación total o parcial en el can que define a su raza. Además, tiene muy buena puntería y los sentidos muy afilados. También posee el control sobre el fuego, aunque rara vez suele usarlo por miedos intrínsecos en él que le hacen odiarlo a la vez que temerlo. Le gustan las armas blancas. ¿Sus favoritas? Un par de hachas que suelen viajar a su espalda.

+ - Algunas curiosidades de Shark es que cuando habla suelo hacerlo con dejes rusos, debido a su estancia allí. Habla varias lenguas debido a las muchas familias por las que ha pasado, lo que ha viajado con ellas y su enorme facilidad para aprehenderlas.

- Cuando se encuentra mal, se provoca lesiones para distraerse, pues el dolor le calma. Estas lesiones se manifiestan mediante heridas de sus garras (en sus medias transformaciones) o simplemente mordiéndose los carrillos por dentro, la lengua o los labios.

- Las marcas de sus ojos se oscurecen o aclaran hasta hacerse casi invisibles según su estado de ánimo.

- Uno de sus dones (o maldiciones, como se prefiera) indiscutibles es que, tras mirarle tres veces a los ojos a alguien, dicha persona muere. Ello implica que trate de evitar el contacto visual, pero a veces es inexorable. [ATENCIÓN: Hay que andarse con cuidado son esto, señores, sobre todo porque User odia a los trollers.]


+ Le gusta todo lo oscuro, quizá por los innumerables años que su alter ego pasó en el Inframundo. Ama los días grises, la lluvia, los paisajes fúnebres... E ir de caza, tanto a dos como a cuatro patas. Le disgustan cosas como el sol (por compararlo con una enorme bola de fuego) o que lo molesten, le repliquen o le den órdenes. Sobre todo esto último: odia que lo sometan.     

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