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El nombre real del muchacho es Sharkenger Laestern. Dice llamarse Shark
por ser su apócope, porque le gustan los tiburones y porque los dientes
afilados son una de las características principales de su raza y su
transformación. El único mote que podría decirse que posee es Sharkie,
modo en que le llama de vez en cuando su hermano pequeño Klayne.
+ Actualmente se
cree que su edad humana ronda a los treinta años, pero su alter ego
lleva desde tiempos inmemoriales como sabueso del Infierno.
+ La raza de ambos hermanos (Shark y Klayne Laestern) es Hellhound*.
http://es.wikipedia.org/wiki/Hellhound
Bien, eso es lo que dice nuestra amiga la Wikipedia; ahora, veamos lo que digo yo:
Los
Hellhound son sabuesos infernales y, como tales, son guardianes del
Inframundo. Es por ello que se les asocia con la Muerte y el Diablo.
Como sabuesos que son, necesitan un dueño. Normalmente, este es el
encargado de guiarlos y decirles cuanto deben hacer para el correcto
funcionamiento de la seguridad del Infierno, pero dichos amos suelen
usar también a sus perros en beneficio propio. Este es el caso del ama
de Shark y Klayne.
Yo voy a centrarme en la historia del ama con Shark. Si a alguien le interesa la de Klayne, que se lea su ficha.
Siendo un simple perro infernal, Shark estaba bajo el mando de un ama llamada Iset Stouker. Se
encontraba sometido a ella sin posibilidad de rebelarse, al igual que
su hermano, hasta que Satán, en uno de sus muchos duelos con Dios,
reunió a sus súbditos para que le ayudaran a vencer aquel duelo de
deidades. ¿La razón? Un objeto de incalculable valor para ambos... Que
se encontraba en la Tierra. Es por ello que satán reunió a algunos de
sus sabuesos, Shark y Klayne entre ellos, y los mandó al paraíso
terrenal con la intención de hacerse con dicho tesoro antes que los
mandados de Dios. Sin embargo, el Infierno no podía quedar desprotegido
mientras la misión era cumplida, así que uno de los muchos Amos de
sabuesos del lugar ofreció todos los suyos a cambio de una mejor
posición social en la jerarquía demoníaca. Con esos sabuesos, Satán creó
al can Cerbero, actual protector del Inframundo. ¿Su anterior
propetario, aquel con ansias de poder? No volvió a saberse de él.Respecto
al ama de ambos hermanos, cabreada como estaba porque le hubieran
arrebatado a sus chuchos, viajó a la Tierra para recuperarlos. Su forma
de identificarlos está basada en las marcas que les impuso: Klayne tiene
un dibujo en el ojo derecho y Shark unas cicatrices grabadas a fuego de
sus uñas bajo estos (de ahí su temor por dicho elemento y la razón que
le impide usar el fuego a no ser que le resulte realmente necesario).
Dichas marcas se oscurecen o aclaran, haciéndose más o menos visibles,
según el ánimo en el que se encuentre. Volviendo a la historia de
los sabuesos, al llegar estos a la Tierra, se reencarnaron en criaturas
humanas: dos niños muertos. Uno de ellos, el mayor, era Shark. Sus
cadáveres se hallaban en la morgue de un hospital y su guardia, por
aquel entonces una mujer mayor, al darse cuenta de que ambos estaban
vivos, los sacó de allí, cambio el papeleo y los cuerpos y los llevó a
su casa. Los
crió como a sus nietos, les dio nombres y apellido y cuidó de ellos
hasta su muerte, apenas dos años más tarde. Por aquel entonces, Shark
tenía unos ocho años, y Klayne rondaba tres. Fue entonces cuando
comenzaron sus idas y venidas de orfanato a casa de acogida y viceversa.
Klayne era un muchacho travieso y además enfermo del que Shark cuidaba
con ahínco, pero el mayor también tenía sus más y sus menos, por lo que
la convivencia con ellos era complicada. Tras ir y venir de mil sitios
distintos, al cumplir Shark los dieciocho, firmó como tutor legal del
pequeño y ambos se fueron a vivir a Rusia, no sin antes despedirse de su
última familia dándole una non-grata despedida. Shark llevaba
trabajando desde los dieciséis al tiempo que compaginaba sus estudios
(que no terminó más por pereza que otra cosa: era demasiado listo para
sus clases y se aburría en ellas), lo que les permitió alquilar una casa
y vivir allí desde entonces, en un piso compartido tan solo por ambos
Laestern. De esta
forma, tienen la libertad necesaria para centrarse en cumplir el encargo
de Satán para el que fueron mandados a la Tierra.
Ambos hermanos
tienen ciertas características como Hellhounds: se alimentan de la vida
y su objetivo es cuidar de que sus víctimas o las de sus amos no huyan
jamás del Inframundo. Algunos amos las esclavizan y, para ellos, un
mayor número de almas implica también un mayor poder. Es por ello que
los Laestern tienden a matar, alimentando de almas a su alter ego:
Klayne, lo hace incinerando a sus víctimas e inhalando el humo de sus
cenizas, y Shark tras un ritual en el que dibuja con sus garras una
estrella invertida en el pecho de su víctima y se come su corazón.
+
Respecto al aspecto físico, Shark es un muchacho fuerte, de cabello
negro con reflejos azulados y los ojos ambarinos. Su rasgo más
característico son las cicatrices de tres rayas verticales grabadas a
fuego bajo sus ojos (marca de su ama en el Infierno). Estas se oscurecen
o se aclaran según su ánimo. Es alto, ronda al uno noventa, y le gusta
cuidarse. Hace mucho ejercicio físico y practica defensa personal. Es
ágil, sigiloso, y tiene mucho fondo, lo que le implica cansarse con
facilidad.
+ En lo
que a su carácter se refiere, es de temperamento fuerte, pero solo
cuando lo hartan definitivamente: suele controlarse y aparenta estar
siempre muy tranquilo, pero tiene mucho rencor y mucha ira acumuladas (a
veces por razones tangibles, otras por cosas que no comprende). Por
ello es complicado el trato con él: nunca sabes cómo va a sorprenderte.
Le cuesta socializar con todos a excepción de con su hermano, porque
odia las injusticias y la falsedad de la gente, y él es alguien fiel.
Dice las cosas como son. Cree ser autosuficiente, solo necesita a su
hermano, y odia los lazos de utilitarismo y materialismo que unen a
personas que dicen quererse y necesitarse la una a la otra. Sin embargo,
cuida de los suyos y vive por y para su hermano: ambos se complementan,
y los defectos de uno, los suple el otro. Es un rebelde sin causa con
mucha personalidad y caracter, e inteligente a su manera a pesar de
carecer de estudios: tiene una filosofía propia y unos principios muy
sólidos.
+ Sus
habilidades más destacables son la transformación total o parcial en el
can que define a su raza. Además, tiene muy buena puntería y los
sentidos muy afilados. También posee el control sobre el fuego, aunque
rara vez suele usarlo por miedos intrínsecos en él que le hacen odiarlo a
la vez que temerlo. Le gustan las armas blancas. ¿Sus favoritas? Un par
de hachas que suelen viajar a su espalda.
+ -
Algunas curiosidades de Shark es que cuando habla suelo hacerlo con
dejes rusos, debido a su estancia allí. Habla varias lenguas debido a
las muchas familias por las que ha pasado, lo que ha viajado con ellas y
su enorme facilidad para aprehenderlas.
- Cuando se encuentra
mal, se provoca lesiones para distraerse, pues el dolor le calma. Estas
lesiones se manifiestan mediante heridas de sus garras (en sus medias
transformaciones) o simplemente mordiéndose los carrillos por dentro,
la lengua o los labios.
- Las marcas de sus ojos se oscurecen o aclaran hasta hacerse casi invisibles según su estado de ánimo.
-
Uno de sus dones (o maldiciones, como se prefiera) indiscutibles es
que, tras mirarle tres veces a los ojos a alguien, dicha persona muere.
Ello implica que trate de evitar el contacto visual, pero a veces es
inexorable. [ATENCIÓN: Hay que andarse con cuidado son esto, señores,
sobre todo porque User odia a los trollers.]
+
Le gusta todo lo oscuro, quizá por los innumerables años que su alter
ego pasó en el Inframundo. Ama los días grises, la lluvia, los paisajes
fúnebres... E ir de caza, tanto a dos como a cuatro patas. Le disgustan
cosas como el sol (por compararlo con una enorme bola de fuego) o que lo
molesten, le repliquen o le den órdenes. Sobre todo esto último: odia
que lo sometan.
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