Nana.
Estoy
en Europa. Al principio viajé solo, pero dicen que el ser humano es social por
naturaleza, así que supongo que lo mío no fue una excepción: conocí gente. Sé
que de decirte nombres te dará igual porque no los reconocerás, así que solo
nombraré uno de ellos que, a pesar de resultarte desconocido, te será
interesante: Yuline H. Aizawa.
Su
nombre me lo dio un mandado de Dios. Se lo saqué a golpes, así que no dudo que
sus palabras fueran ciertas. Es una pieza. No conozco muchos datos acerca de su
persona, pero el nombre debería bastaros a mi hermano y a ti para dar con ella.
Por lo
demás todo va bien. Estoy pensando en volver a Rusia, pero entre unas cosas y
otras… digamos que me he quedado sin blanca. Cuando vaya, os llevaré algo. Será
una sorpresa… espero que agradable.
Espero
que ambos estéis bien, y que estés cuidando de Brat. Como me entere de que algo
malo le ha sucedido… En fin, no creo que haga falta terminar la frase. ¿Qué te
aprecio? Sí, Nana, sí, para qué negarlo… pero la sangre se superpone a lo
demás.
Un
saludo, nos vemos pronto.
Tiburón.
PD: La
carta no tiene nuestros nombres por si es interceptada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario